Casa en Cadavedo
Premios ATEG de Arquitectura, Ingeniería y Arte Otilio García 2025_Premio especial Asturiana de Zinc
Ubicación
Valdés, Asturias
Año de finalización
2025
Superficie
120 m²
Fotografía
Iván Morán
Ubicada en Cadavedo, en plena costa occidental asturiana, esta pequeña casa nace de una conexión instantánea con el lugar. Cruzar la densa vegetación y el muro de piedra que la resguarda del mundo exterior fue como entrar en el pueblo de Spectre en Big Fish: un refugio atemporal y casi onírico. La parcela ea un claro natural rodeado de verde, donde la topografía desciende suavemente hacia el sur para abrazar las vistas de la montaña. Es una finca que invita al movimiento: su forma natural conduce hacia el sureste, donde el límite vegetal desaparece y el muro perimetral ofrece una ventana inesperada hacia el mar.
La normativa imponía un área de movimiento crítica: un retranqueo respecto a la carretera de 25 metros en una parcela de apenas 37 de longitud, concentrando la edificabilidad en la franja sur de la parcela. Lejos de penalizar el diseño, esta restricción permitió potenciar la relación con las vistas dominantes.
Bajo esta premisa, la casa se concibe como un recorrido fluido: un viaje sensorial entre el jardín, las montañas y el mar. Un trazo curvo, dinámico e intuitivo, articula la planta para adaptarse a los límites legales sin imponerse al paisaje. Esta geometría no solo completa el límite natural de la vegetación, sino que protege la vivienda de los vientos del oeste y de la cercanía de las construcciones vecinas. La pieza se sitúa en la cota del acceso norte para integrarse en el tejido residencial del pueblo, mientras que el acceso rodado se resuelve en el extremo opuesto, aprovechando la pendiente para ubicar el aparcamiento bajo la vivienda. Al elevarse sutilmente sobre pilares, la arquitectura minimiza su huella y permite que el terreno fluya bajo ella, conectando el acceso peatonal con el rodado en un gesto de absoluta continuidad.
En el interior, el espacio cobra vida a través del diálogo entre la envolvente curva y una tabiquería ortogonal que se aproxima o se aleja de ella de forma intencionada. Este juego geométrico permite comprimir y dilatar los espacios, orquestando una coreografía que dirige la mirada, tamiza la luz y altera la percepción del entorno. En el corazón de la vivienda, una doble transparencia en el eje norte-sur elimina las fronteras físicas: desde el interior, conecta el jardín inmediato con la silueta de las montañas; desde el exterior, la arquitectura deja de ser un obstáculo para convertirse en un marco que permite ver a través de ella. Hacia el este, el dormitorio principal se proyecta como un balcón sobre el Cantábrico, captando el amanecer y ofreciendo una convivencia única entre la vegetación próxima y la icónica estampa de la capilla de la Regalina en el horizonte.
Inspirándonos en la lógica estructural del origami, donde el plegado confiere una rigidez extraordinaria a una simple hoja de papel, hemos desarrollado NHouses. Se trata de una envolvente portante de acero de apenas 1,5 mm de espesor, optimizada mediante cálculo por elementos finitos y modelado íntegramente en entorno BIM. En este sistema de alta precisión, cada ángulo y perforación son determinantes para garantizar su integridad estructural.
La ejecución técnica prohíbe cualquier alteración en obra —cortes, soldaduras o perforaciones— para preservar la integridad del galvanizado. En su lugar, el proceso de corte láser y plegado industrial garantiza una exactitud milimétrica y un residuo cero, permitiendo materializar las superficies de doble curvatura que definen la casa. A diferencia de la prefabricación rígida convencional, este “puzle tridimensional” de 150 piezas únicas atornilladas ofrece una libertad formal absoluta. Además, su concepción reversible permite el desmontaje total o el reciclaje íntegro, mientras que su extrema ligereza minimiza la huella en el terreno al reducir la necesidad de cimentaciones invasivas.
Para vestir este esqueleto tecnológico, optamos por materiales que anclan la obra a su contexto: la madera, evocando el ensamblaje en seco de los hórreos tradicionales, y la pizarra del occidente asturiano, cuyas lajas se superponen como escamas hasta diluir su textura en el paisaje. Este respeto por el entorno trasciende lo estético para alcanzar el rigor técnico, obteniendo la certificación PHI Low Energy Building Standard. Bajo los principios de la arquitectura pasiva, la vivienda minimiza su impacto durante toda su vida útil, asumiendo que consumir menos es la forma más honesta de habitar
Al final, la arquitectura se convierte en narrativa. La casa no busca ser un objeto inerte en el paisaje, sino un organismo vivo que, emulando al espíritu de la película que la inspiró, prefiere el viaje y el desafío a la comodidad de lo estático. Es una obra que nace de un lugar específico para buscar una libertad universal.
